Una monarquía atada y bien atada

junio 2nd, 2014

El rey ha decidido abdicar. Lo hace en un momento delicado, justamente cuando se ha empezado a cuestionar con fuerza las bases que se fijaron en la Transición para caminar hacia la democracia, como el bipartidismo o la monarquía.

La Corona española ya se sabe que desde  la imputación de Urdangarin y de la infanta Cristina, la caza de elefantes del rey o lo de Corina no pasa por sus mejores momentos. La popularidad de la Monarquía ha caído en picado en los últimos veinte años. Solo hace falta ir al CIS para comprobarlo. En 1994 los españoles daban a la Corona un notable (concretamente un 7,4) y el pasado mes de abril obtuvo un suspenso sin paliativos (3,72). Los jóvenes y no tan jóvenes ya no aprecian el papel que tuvo Juan Carlos en el Golpe de Estado de hace 33 años. Aquello queda lejano. La Monarquía tiene difícil aprobar los exámenes de septiembre. Ahora veremos si Felipe VI lo consigue.

Poca cosa decir del bipartidismo, después de la debacle de las europeas, que ha dejado a los partidos valedores de la monarquía con una representación del 49 por ciento. No creo que los últimos comicios hayan marcado la decisión del rey, aunque sí opino que ha confirmado lo que ya tenía pensado: abdicar durante esta legislatura. Y, ¿por qué? Porque la Casa Real es consciente que el futuro panorama político español es más  incierto que nunca, y más aún después de las europeas, donde han salido con más fuerza los partidos claramente republicanos, como IU o Podemos.

La sucesión la tiene que aprobar el Congreso. Ahora tiene la mayoría necesaria para hacerlo. La pregunta es ¿la hubiera tenido después de las elecciones generales de 2015? Ante la duda, mejor hacerlo por la vía rápida. Durante unos días, de hecho ya ha empezado, se abrirá el debate de si es mejor una república o una monarquía, pero la cosa ya está hecha. Está, otra vez, atado y bien atado. En pocas semanas habrá nuevo rey. Y nadie nos habrá preguntado si eso es realmente lo que queremos.

Podemos va a por todas

mayo 31st, 2014

Es difícil saber cómo va a acabar Podemos pero de lo que no hay duda es que en las próximas elecciones va a crecer.

“Podemos no nació para ser testimonial”, dijo Pablo Iglesias, la misma noche electoral. Y se augura que en el futuro, como mínimo próximo, no lo va a ser. A nadie escapa que los 1,2 millones de votos que obtuvo en España y los 1.999 en Menorca, se verán incrementados de forma notable en las próximas elecciones municipales y autonómicas del año que viene, así como en las generales de finales de 2015. Eso sí, lo que nadie saber es qué porcentaje representará. Y aquí entra también el papel de los grandes partidos para movilizar a su electorado y combatir la abstención, que en este caso beneficia a Podemos.

En una simple cosa me baso para afirmar que Podemos va a crecer en número de votos. La gente de izquierdas, ante la amalgama de partidos izquierdistas a los que puede votar, suele comentar con sus amigos a qué partido ha votado y por qué. Supongo que es una manera de justificarse y a la vez estirar a sus conocidos hacia el proyecto que ellos defienden. Pues bien, durante esta semana las frases más repetidas en estos ambientes izquierdistas que están al margen de los partidos políticos han sido del estilo: “Yo he votado a IU, pero a la próxima voto a Podemos”, “yo aposté por Equo, pero me paso a Podemos” o “yo no fui a votar, pero creo en Podemos”. Vamos que todos los caminos conducen a Podemos.

Ello puede empezar a preocupar a partidos tradicionales como el PSOE, también al PSM aquí en Menorca y sobre todo a Izquierda Unida, que puede ver que el éxito electoral del pasado domingo se disuelve como un azucarillo en los próximos comicios, ya que Podemos va camino a convertirse en la tercera fuerza política. Y quién sabe qué puede pasar si continúa la debacle que lleva sumido al PSOE desde hace cuatro años. Con un PSOE que, si no cambia la cosa después del verano, va camino a convertirse en un referente de pocos, un PP que si no se cuida mucho puede sufrir otro serio correctivo y una Izquierda Unida, en la que Podemos la va adelantar por la izquierda, el panorama político en España puede salir de las próximas elecciones seriamente trastocado.

Puede gustar más o menos su proyecto, su programa puede tratarse de una utopía y sea irrealizable. Se puede criticar algún toque demagogo y que el partido destaque por el personalismo de su líder, pero no se puede negar que despierta ilusión. Es algo nuevo. Desconocido, pero diferente a lo que nos han ofrecido hasta ahora. Es un partido claramente antineoliberal. Eso les da fuerza ya que se ha demostrado con esta crisis que las políticas neoliberales del PSOE y el PP no han funcionado, benefician siempre a los mismos y perjudican a una mayoría. Y así estamos.

Podemos le queda un año por delante para consolidarse antes de las próximas elecciones. Un año para crear una estructura, un partido, ya que de momento solo tiene (y no es poco) 1,2 millones de votos. En una semana ha logrado establecerse en muchos puntos de España (también en Menorca) en los que no estaba antes de las europeas. Y lo sorprendente es que lo ha hecho a través de mucha gente que no les ha votado, porque los desconocía. Lo ha hecho a través de muchas personas que hace cuatro meses nunca hubieran pensado que estarían dentro de un partido político. De hecho, esta gente no cree que esté en un partido. Están convencidos que forman parte de un proyecto. Y aquí está la clave.

Justicia injusta; cárceles para pobres

mayo 19th, 2014

El Fiscal pide 3,5 años a un banquero por darse una pensión de 11 millones. El Fiscal pide 5 años por robar un bolso y sacar dinero con la tarjeta. El Fiscal pide un año de prisión para un hombre que robó comida para sus hijos. Condenan a un año de cárcel por robar a una gallina. El Fiscal pide dos años y tres meses para un hombre acusado de vender heroína a pequeña escala. El Fiscal pide tres años y medio por tener diez gramos de cocaína. Y suma y sigue.

Estos son algunos titulares, desgraciadamente no excepcionales, que vislumbran cómo son las leyes y cómo está la justicia en España, y posiblemente en el resto del mundo. La justicia así como está montada siempre perjudica a los mismos, a los que menos tienen, a los que no se pueden pagar un buen abogado, y ahora tampoco pueden sufragarse un recurso contra una sentencia que consideren injusta. Penalizan a los que la sociedad ya ha marginado, y ahora a los que están padeciendo más la crisis.

Toda esta reflexión me ha venido a la cabeza después de leer que este lunes se está celebrando un juicio contra la cúpula de la Caixa Penedés por autoadjudicarse 31,6 millones de euros en pensiones. El Fiscal pide penas de hasta tres años y medio para los cuatro implicados, entre ellos el exdirector general que se autoasignó y cobró 11 millones de euros. Cobró 11 millones de euros de una caja que después fue absorbida por otra, Mare Nostrum que a su vez se ha beneficiado del dinero de todos. He oído comentarios por la radio del estilo de que la justica es lenta, pero al final se aplica. Mentira. La justicia es lenta, y además es injusta.

Solo hay que ver el listado previo de titulares, para ver lo injusta que es. Que se pida más años por robar un bolso y sacar 500 euros de una tarjeta, que por presuntamente estafar 11 millones de euros, es un auténtico despropósito. Y eso solo es la petición fiscal, por qué ves a saber cómo va acabar todo esto. Lo más seguro es que sean condenados a menos de dos años de cárcel y al no contar con antecedentes no pisen nunca una prisión. En caso que la condena sea mayor, siempre habrá alguna triquiñuela para eludir la cárcel, y si no siempre queda el indulto, a manos del político amigo.

Mientras al otro lado, siguen entrando en las cárceles de España cientos o miles de presos acusados de pequeños robos o de pobres drogadictos que se pasan el mono vendiendo papelinas en el parque. Y así están las prisiones de este país, llenas de pobres y colapsadas de delincuentes de poca monta. Y aquí estamos. Con las cárceles más hacinadas de Europa, con una población reclusa de 153 presos por cada 100.000 habitantes, casi el doble que Alemania y el triple que Finlandia.

Unas cárceles con muy poca presencia de delincuentes de guante blanco. Muy pocos estafadores de lo público, muy pocos defraudadores. Un dato, en 2010 hubo (solo) 298 sentencias condenatorias por delitos fiscales. ¿Sabéis cuantos fueron a la cárcel?, apenas 19. Pues eso, lo dicho y lo sabido. Ya lo dice el refrán popular ‘Quien roba poco es ratero; y quien mucho, financiero’.

La tarjeta del descrédito

mayo 13th, 2014

La tarjeta azul del PP está condenada al fracaso. En el momento de escribir estas líneas (martes por la mañana) todavía no se ha decidido retirarla, aunque creo que más pronto que tarde la polémica tarjeta está condenada a seguir los pasos de los también polémicos impuestos verdes del Govern que al final no entraron en vigor o el ERE de diputados, que tampoco podrá ser una realidad.

Pero, igual que pasó con la tasa a los ‘rent a cars’, el daño ya está hecho. Un daño que afecta por un lado a la clase política en general y al PP en particular, y que no ha hecho más que aumentar el descrédito de los políticos y su alejamiento de la ciudadanía. Y por el otro lado, a los comercios, que poco se pensaban que sumarse a esta iniciativa política les iba a dar más disgustos que beneficios.

Digo que la tarjeta azul al final no va a salir a la calle, básicamente porque los objetivos por la que fue creada ya son imposibles de cumplir. Se entiende que el PP promovió descuentos a sus militantes para conseguir más afiliados y a la vez contentar a los que ya estaban apuntados. Y al final lo que ha logrado es un mayor descrédito de la política (y por tanto menos posibilidades de aumentar la afiliación). Además, y a la vista de la polémica creada, no creo que muchos militantes del PP se quieran acoger a los descuentos y estoy seguro que (si al final no se retira, que lo dudo) cuando vayan a comprar ni siquiera van a enseñar la tarjeta, supongo que por vergüenza. Esto por lo que afecta al PP, pero los que sí no cumplirán el objetivo por el que se adhirieron a esta tarjeta son los comercios que se han sumado a la campaña. Los establecimientos comerciales, supongo que se adhirieron para lograr captar algún cliente más en tiempos de crisis, pero al final han visto que están inmersos en medio de una polémica y que algunos sectores ya han llamado a boicotear a estos comercios. Ante el temor del perjuicio que les puede ocasionar a los comercios esta tarjeta, no sería extraño que a partir de ahora los negocios adheridos se vayan desapuntando, y por tanto la tarjeta, si no la matan, mueran (como decimos en Menorca) de ‘finor’. De hecho, la propia patronal aboga por retirar ya la tarjeta. Lo dicho es cuestión de días.

La portavoz del PP, Mabel Cabrer calificó de “nazis” a los que promueven este boicot, acusándoles de “marcar” estos establecimientos, como hicieron los seguidores de Hitler con los comercios judíos. La dirigente popular se olvida que no ha sido precisamente la oposición quien ha marcado estos comercios, sino el propio PP, que incluso ha incluido en su lista algunos establecimientos que no pidieron sumarse a la campaña, como la firma de abarcas menorquinas Ría. Ello ha provocado un daño irreparable a la empresa, y a su buen nombre. Supongo que, si tiene razón la firma menorquina, le van a pedir perdón.

El boicot se puede criticar, pero es imposible de entender y justificar que un comercio haya descuento en función de la ideología y militancia de un partido. Y se puede comprender que muchas personas decidan libremente no ir a comprar a estos establecimientos, no tanto porque son afines a una determinada ideología política, sino porque benefician a los que piensa como ellos, y en consecuencia perjudican a los que no comulgan con sus ideales. Ahora bien, no voy a ser yo quien llame desde aquí al boicot. Yo, de hecho, propongo, casi lo contrario. Cuando uno vaya a comprar, que pida al comerciante si está adherido a la campaña del PP. En caso afirmativo que pregunte qué descuento tienen los militantes de este partido y que le comente que no tiene el carné del PP, pero que considera que también tiene derecho a ese mismo descuento. Seguro que el comerciante accede a hacerle la rebaja. En caso de que no le hagan el descuento, después cada uno que haga lo que le plazca.

Nueva OSP, nueva tomadura de pelo

febrero 26th, 2014

Los menorquines ya estamos acostumbrados a que el transporte aéreo de la Isla vaya de mal en peor. Y lo más grave es que la sociedad, y sobre todo la clase política que nos gobierna, se ha resignado a ello.

El último ejemplo de ello ha sido la nueva declaración de Obligación de Servicio Público (OSP) con Madrid, aprobada por el Consejo de Ministros. A falta de conocer los detalles, se vislumbra que ésta será más perjudicial para Menorca que la anterior, que ya es decir. La anterior OSP, que entró en funcionamiento en marzo del año pasado provocó por un lado la marcha de Ryanair, que primero abandonó por obligación sus rutas invernales con Madrid y después decidió también dejar de operar con Barcelona, seguramente debido a la falta de rentabilidad a la hora de mantener en Menorca una única ruta. Con la marcha de Ryanair se acabaron los chollos de viajar a Barcelona y Madrid por apenas 20 euros, y a cambio nos ofrecieron vuelos más caros para ir a la ciudad condal y tragarnos el precio de referencia (es decir un precio mínimo) para ir a la capital de España de 79 euros por trayecto fijado por Air Nostrum, tras adjudicarle la OSP.

En definitiva que el Servicio Público aéreo a los menorquines no salió muy caro, ya que a parte de que nos cuestan más los billetes, a Air Nostrum se le pagó 1,5 millones de euros de todos los españoles (entre ellos también los menorquines) para operar por dos temporadas con Madrid, en régimen de monopolio. Pero el gasto público no acaba aquí, ya que al ser los billetes más caros, el Estado (que abona el 50% de la tarifa por el descuento de residente) también le cuesta más. Si antes un vuelo de ida y vuelta de un residente le podía costar al Estado 40 euros, ahora con Air Nostrum le sale por 160. Vamos un negocio redondo para las arcas públicas.

En su día se comentó que la ventaja eran los horarios y que había más frecuencias (dos diarias), algo que no negaré, aunque lo primero que se mira uno cuando viaja siempre es el precio, y allí perdimos por partida triple.

Lo triste es que lo único que ganamos con la anterior OSP, es decir que hubiera más frecuencias, se lo han cargado con la nueva, que nos deja cuatro días con un vuelo diario (de ida y vuelta) y los tres días del fin de semana con dos. Vamos 10 frecuencias semanales. Pero el que no se consuela es porque no quiere y ahora destacan la celeridad de la OSP aprobada y de que el primer vuelo de Menorca salga más temprano.

Uno lo que no acaba de entender es que Air Nostrum que tenía el servicio contratado (y pagado) hasta el mes de mayo, decida acabar de darlo, y no se les reclame nada a cambio. A mí siempre me habían dicho que si uno nos cumple un contrato se le penaliza, pero se ve que aquí se le aplaude y se le gratifica. Primero fue el Govern que el día que Air Nostrum anunció que dejaba la OSP destacaba que ésta mantenía la ruta (en abril y mayo) en régimen de libre mercado (se entiende con los precios que crea oportunos, que no sé por qué pero me da que no va a ser para bajarlos). Como si le tuviéramos de dar las gracias por hacer algo que se ha comprometido por un contrato.

Después fue el Ministerio de Fomento con la aprobación de la nueva OSP se vio que cumplía a rajatabla lo que pedía Air Nostrum. Desde el pago de 2,4 millones de euros (por dos temporadas), menos frecuencias (una diaria cuatro días y dos los otros tres) y mantener los (altos) precios. Se trataba de una petición legitima por parte de una empresa que quiere rentabilizar el negocio. Igual de legítima que lo que pedía el Consell y el Govern de que hubiera más frecuencias. Al final el Gobierno decidió hacer más caso a la aerolínea que a las instituciones de las Islas. Me pareció como aquel concurso público en los que se pactan las condiciones entre la administración y la persona que se quiere que ocupe la plaza.

Ante ello lo lógico hubiera sido que el Govern y el Consell manifestaran su disgusto ante el Gobierno de Rajoy por no hacerles caso y reducir frecuencias. Pero no, nuestros representantes salieron públicamente a expresar su satisfacción por la celeridad de la aprobación de la nueva OSP. En fin indignante, aunque a decir verdad ya nada sorprende. Y ahora, a la espera de cual será el próximo paso atrás. De momento ya se ven venir un par más: la subida de tasas y el inicio del proceso de privatización de AENA.

Lo que gana el PP con las prospecciones

febrero 18th, 2014

“El PP es un partido nacional que dice lo mismo en toda España”. Es una frase repetida hasta la saciedad por los populares, sobre todo cuando quieren azuzar al PSOE en el tema territorial. La última vez que resonó con fuerza fue pronunciada por Mariano Rajoy el pasado 9 de noviembre en Córdoba.

No hace falta ahora numerar los discursos diferentes que el PP tiene en función de dónde o quién los pronuncie. Pero no está de más recordar algunos ejemplos, como las discrepancias entorno al modelo de financiación territorial donde en Balears, Murcia y Valencia (donde el PP gobierna) dice una cosa y en Extremadura (que también gobierna) expresa la contraria. O en el tema del aborto.

Últimamente en Menorca y en el conjunto de Balears se oyen muchas voces altisonantes contra una decisión concreta de Madrid. Se trata de las polémicas prospecciones previstas en el Mediterráneo que muchos ven como una amenaza al modelo económico de las Islas. Los dirigentes populares no solo están en contra de lo que opina el ministro Soria, sino que quieren que quede claro su oposición a que se encuentre petróleo cerca de nuestro territorio. Y así, un día se les puede ver firmando contra las prospecciones (en aquella plataformas que tantas veces han dicho que carecen de legitimidad) y al siguiente colgar en Twitter, Facebook e Instagram un fotomontaje en la que ‘Menorca diu no’. De momento, no se han alineado con el GOB, pero quien sabe.

Uno puede pensar, y soy de los que lo pienso, que lo hacen porque han visto que el conjunto de la ciudadanía de las Islas está en contra de las prospecciones. Aunque, con está lógica, también tendrían que estar por la labor de defender la educación y sanidad pública, y no han hecho nada más que recortar.

Sea como sea, el PP de Balears tiene claro que hay que oponerse a este proyecto, aunque lo impulsen sus superiores. Y es que saben que posicionarse contra las prospecciones todo son ventajas. Por un lado, si finalmente el Ministerio de Medio Ambiente las paraliza (que es lo que, desde mi modesta opinión, creo que pasará) podrán sacar pecho, y por partida doble. Por un lado, podrán decir que gracias a la presión del PP de Balears se ha logrado que se suspendieran, y por el otro realzar la comprensión del PP nacional hacia la demanda colectiva de la ciudadanía de Balears. En este caso, el papelón sería para el PP de Canarias que ante un proyecto similar cerca del archipiélago, no ha rechistado (debe influir que el ministro sea canario y que no estén gobernando en las Islas canarias).

En caso de que las prospecciones finalmente se lleven a cabo en el Mediterráneo, el PP de las Islas siempre podrá decir que por ellos no ha sido, que han hecho todo lo posible para evitarlo, pero que el mensaje no ha calado en Madrid (eso sí, nunca dirán que han sido ninguneados). Y siempre les quedará por jugar, y con razón, la carta de que fue por culpa del PSOE, que fue el partido que las autorizó, y hacer el papel de víctima, en lugar del de verdugo.

En ese mitin de Córdoba, el presidente Rajoy continuó su discurso con un “me gustaría que el PSOE hiciera lo mismo”. No se preocupe señor Rajoy que los socialistas, en el caso de las prospecciones, lo están cumpliendo. También dicen en Menorca una cosa que no aplicaron cuando gobernaban, lo que puede dar que pensar que si una vez volvieran a asumir el Gobierno de España no está garantizado que se opongan a tal despropósito.